Alumno de 15 años mata a dos profesoras tras regresar armado a su colegio
Un estudiante de 15 años asesinó a dos profesoras en un colegio de Michoacán tras regresar armado con un rifle AR-15
Un ataque armado dentro de un plantel educativo sacudió a Lázaro Cárdenas, donde un estudiante de apenas 15 años, Osmer H., asesinó a tiros a dos de sus profesoras luego de haber sido impedido de ingresar por llegar tarde. El hecho ocurrió en un bachillerato privado llamado Preparatoria Antón Makárenko y dejó en evidencia una cadena de señales ignoradas antes de la tragedia.
De acuerdo con los reportes oficiales, el menor llegó inicialmente al colegio fuera de horario y no se le permitió el acceso. Minutos después regresó armado con un fusil semiautomático tipo AR-15 y abrió fuego en el área de ingreso, donde se encontraban docentes y alumnos. Las detonaciones provocaron pánico inmediato dentro de la institución.
Las víctimas fueron identificadas como Mariana del Rosario Sagrero Chávez, de 36 años, y Tatiana Madrigal Bedoya, de 37. Una de ellas habría intentado intervenir en medio de la situación, mientras la otra quedó expuesta en la línea de fuego. Ambas murieron dentro del plantel, frente a estudiantes que presenciaron la escena.
Horas antes del ataque, el adolescente había publicado en sus redes sociales varios videos en los que aparecía posando con el arma utilizada. En las grabaciones, mostraba familiaridad con el rifle y dejaba mensajes inquietantes que, según las investigaciones, no generaron alertas a tiempo. También se encontró contenido vinculado a comunidades extremistas en línea.
Las autoridades confirmaron que el joven es hijastro de un integrante de la Secretaría de Marina (SEMAR), aunque el militar declaró que el arma no le pertenecía. En el lugar del crimen se aseguró un fusil de alto poder junto con un cargador, ambos de uso exclusivo de fuerzas armadas en México.
El adolescente fue detenido por la policía de Michoacán y será procesado conforme a la ley para menores de edad. Mientras tanto, la Fiscalía continúa investigando cómo obtuvo el arma y si existieron omisiones que pudieron evitar el ataque.
El caso revive preocupaciones sobre la creciente exposición de menores a contenidos violentos, el acceso ilegal a armamento y la falta de intervención ante señales previas en redes sociales. Hace apenas unos meses, en la misma zona, otro estudiante había difundido amenazas similares contra docentes, lo que ahora cobra un significado aún más alarmante.