Niña de 7 años murió tras recibir por error una pulsera que indicaba que sabía nadar
Seis personas enfrentan juicio por presunta negligencia en un campamento de verano en Italia
Una tragedia ocurrida en un campamento de verano ha generado conmoción y un proceso judicial que busca esclarecer responsabilidades. Una niña de siete años perdió la vida tras ingresar a una zona profunda de un lago luego de recibir por error una pulsera que indicaba que sabía nadar.
La menor, identificada como Anisa Murati, participaba en un campamento de verano organizado por una parroquia en el bioparque AcquaViva, ubicado en Caraglio, Italia, el 24 de julio de 2024.
El sistema del campamento utilizaba pulseras de distintos colores para indicar el nivel de habilidad de los niños en el agua. Sin embargo, al llegar al lugar, los monitores entregaron pulseras naranjas, que señalaban que los niños podían nadar con confianza.
Según los investigadores, Anisa debió recibir una pulsera verde, destinada a los menores que no tenían experiencia o seguridad en el agua. El error le permitió acercarse al biolago sin protección adicional, como brazaletes flotadores.
La alarma se activó cuando el personal encontró las sandalias rosadas de la niña en la orilla del lago. Tras buscarla sin éxito y llamarla repetidamente, se dio aviso a los servicios de emergencia. Buceadores que participaron en el operativo localizaron posteriormente su cuerpo en el fondo del lago, a unos dos metros de profundidad.
Las investigaciones posteriores señalaron varias presuntas irregularidades. De acuerdo con la fiscalía, el lugar presentaba deficiencias estructurales y de seguridad, además de una supervisión insuficiente de los menores. Aunque legalmente debían estar presentes cuatro salvavidas, cuando se reportó la desaparición solo uno de los animadores estaba realmente de guardia.
También se indicó que no existía una barrera flotante que separara la zona poco profunda de la parte más honda del lago, una medida considerada básica para este tipo de instalaciones. Además, se investiga si las obras del bioparque fueron aprobadas a pesar de no cumplir completamente con el proyecto autorizado.
Debido a estos hechos, la fiscalía solicitó que seis personas enfrenten juicio por homicidio involuntario. Entre ellas se encuentran el ingeniero y el arquitecto que aprobaron las instalaciones, el gerente del parque, el sacerdote que organizó el campamento y dos monitores encargados de supervisar a los niños.
Anisa era hija de una pareja de origen albanés que vive en la localidad de Demonte junto a sus otros dos hijos. Su escuela la recordaba como una niña alegre, aplicada y muy querida por sus compañeros. Para la familia, la tragedia revive un dolor profundo, ya que años antes habían perdido a otra hija debido a una enfermedad.
El caso continúa en proceso judicial mientras las autoridades buscan determinar las responsabilidades en un hecho que ha abierto nuevamente el debate sobre las medidas de seguridad y supervisión en actividades infantiles al aire libre.