Niña de 12 años muere tras sufrir acoso escolar
Familiares y expertos reaccionan a la muerte de una niña de 12 años vinculada a bullying, destacando la urgencia de protocolos escolares
Lexi Alyssa Blackwood tenía apenas 12 años. Era descrita por su familia como una niña segura, alegre y llena de energía, alguien que disfrutaba compartir con sus amigos y que no temía mostrarse tal como era. Pero en cuestión de meses, todo cambió.
Según su padre, el punto de quiebre comenzó tras iniciar la escuela secundaria. Lo que parecía una nueva etapa llena de ilusiones terminó convirtiéndose en un entorno marcado por burlas constantes, comentarios hirientes y una presión emocional que fue minando poco a poco su autoestima.
La familia asegura que el acoso no era un hecho aislado. Señalan que los episodios se repetían, que su hija llegaba a casa diferente, más callada, más reservada.
La niña que antes irradiaba confianza comenzó a mostrar señales de inseguridad y tristeza. “Ya no era la misma”, habría explicado su padre con profunda angustia.
De acuerdo con la familia, en lugar de abordar directamente el presunto bullying, la institución los habría derivado a un centro de orientación juvenil, centrando la atención en la salud mental de la menor. “¿Por qué se enfocaron en la salud mental de Lexi y no en el acoso que estaba sufriendo?”, cuestionan ahora sus seres queridos.
Marshall, familiar de la niña, afirma que sintieron que la experiencia de Lexi no fue tomada con la seriedad necesaria.

Su abuelo, Dwight Blackwood, explicó que sí se implementaron algunas medidas, pero considera que fueron superficiales y no atacaron la raíz del problema. “Tuvieron un monitor en el pasillo durante unos días”, relató. “Pero nuestra pequeña Lexi ni siquiera estaba en el pasillo; la dejaban salir cinco minutos antes para evitar las multitudes”.
Para la familia, esa solución no enfrentaba el problema de fondo, sino que desplazaba a la víctima.
Según Marshall, la situación se volvió tan difícil que Lexi dejó de asistir a clases durante dos semanas. Cuando finalmente regresó, aseguran que la comunicación con la escuela fue mínima.
Tras la tragedia, los padres han pedido acciones concretas contra el bullying, señalando que muchas veces las señales están presentes, pero no se atienden con la urgencia necesaria.
Especialistas en salud mental recuerdan que el acoso prolongado puede provocar consecuencias devastadoras en adolescentes, incluyendo depresión severa, ansiedad y pensamientos autodestructivos.
Además, advierten que el bullying ya no se limita al aula: el acoso digital puede extender el sufrimiento las 24 horas del día, sin espacios seguros de descanso emocional.