Judiciales01 febrero 2026 18:10

El largo camino de Sara Yuliana: siete meses de cirugías y una familia que sigue esperando justicia

Sara Yuliana Zambrano, de 15 años, ha pasado por más de 70 cirugías tras sobrevivir a un incendio provocado en una fábrica clandestina en Pasto


Sara Yuliana Zambrano Maya tenía apenas 15 años cuando su vida cambió para siempre en un hecho que hoy sigue marcado por el dolor, la incertidumbre y la espera de justicia. La adolescente fue víctima de un incendio provocado en una fábrica clandestina de perfumes en Pasto, Nariño, donde quedó atrapada junto a otra menor de edad. Solo Sara logró sobrevivir, aunque con consecuencias devastadoras: el 80 % de su cuerpo sufrió quemaduras de gravedad.

El hecho ocurrió el 23 de julio de 2025. Siete meses después, Sara continúa hospitalizada y ha tenido que someterse a más de 70 cirugías, enfrentando infecciones recurrentes y un proceso médico extremadamente complejo. Su familia, mientras tanto, denuncia que no existen avances claros en la investigación y que los responsables continúan en libertad.

De acuerdo con el relato entregado por la menor ante las autoridades, ese día fue contactada por un amigo, Brayan, quien le ofreció un trabajo temporal en una fábrica de perfumes perteneciente a su madre. El lugar operaba de manera clandestina y no cumplía con las normas legales. A cambio de 15.000 pesos colombianos (4 dólares), Sara aceptó pegar etiquetas durante una jornada, con la intención de comprar un regalo para su hermana mayor, Luisa, que cumpliría la mayoría de edad al día siguiente.

En el establecimiento también se encontraba la hermana de Brayan, igualmente menor de edad. Sin embargo, el joven nunca llegó a trabajar ese día. Según el testimonio de Sara, horas después ingresaron al lugar cuatro adolescentes —dos hombres y dos mujeres, de aproximadamente 16 años— que actuaron de manera extraña. La joven ha reiterado su versión tanto de forma presencial como virtual ante el ente judicial.

Los cuatro jóvenes habrían pateado recipientes con alcohol industrial, rociando el líquido inflamable sobre las dos menores, para luego prender fuego al lugar. Posteriormente, cerraron la puerta, dejándolas atrapadas. Sara ha relatado que, mientras ellas gritaban pidiendo ayuda, los atacantes se reían y les impedían salir.

El humo que comenzó a salir por una rendija alertó a los vecinos del barrio Madrigal, quienes dieron aviso de un incendio. En ese momento, Johana Maya, madre de Sara, pasaba por el lugar para tomar un mototaxi y presenció el instante en que su hija logró salir. El cuerpo de la adolescente estaba envuelto en llamas. Su madre consiguió quitarle los zapatos, siendo la única parte del cuerpo que no resultó quemada de la cintura hacia abajo.

La otra menor que se encontraba en el lugar, Estefanía, falleció como consecuencia del incendio. Sin embargo, su familia decidió no presentar cargos. Tras el hecho, la fábrica cerró y, según los padres de Sara, fue trasladada a otro lugar. Brayan, el joven que contactó a la adolescente, desapareció del entorno de la familia y no volvió a dar explicaciones.

Desde el ingreso de Sara al hospital, su familia ha enfrentado tres luchas simultáneas: la sobrevivencia de la menor, la búsqueda de justicia y la subsistencia diaria. Inicialmente fue atendida en Pasto, pero luego tuvo que ser trasladada al Hospital Universitario del Valle, en Cali, donde ha permanecido durante siete meses.

Según su padre, Wilson Zambrano, la Fiscalía calificó inicialmente el caso como lesiones personales, una postura que la familia rechaza de manera tajante. “Eso no es cierto, esto fue un intento de homicidio”, insiste. Hasta ahora, Sara ha sufrido cuatro infecciones graves, ha sido intervenida quirúrgicamente 71 veces y ya no cuenta con zonas de piel suficientes para nuevos injertos.

El abogado penalista Rafael Guillermo Calderón, quien representa actualmente a la familia, aseguró que la Fiscalía investiga el rol de cada persona involucrada, pero denunció la falta de respuesta por parte de la Fiscalía Seccional 54 frente a solicitudes formales de información y documentación del proceso. La defensa también está a la espera de que Medicina Legal realice una valoración integral que permita definir si el caso será tratado como intento de homicidio o como lesiones personales.

Los padres de los cuatro adolescentes señalados presentaron una acción de tutela para evitar que sus hijos fueran mencionados públicamente, recurso que no prosperó.

Mientras tanto, la vida de la familia Zambrano Maya quedó completamente suspendida. Vendieron todas sus pertenencias en Pasto y se trasladaron a Cali para estar cerca de Sara. Ni Johana ni Wilson pueden trabajar, pues deben cuidarla de forma permanente. Luisa, la hermana mayor, dejó de estudiar hace dos meses para ayudar a sus padres. Actualmente sobreviven gracias a donaciones y viven en una sola habitación, mientras Sara permanece hospitalizada, con su cuerpo cubierto de vendas.

A finales de enero, la adolescente tuvo que ser hospitalizada nuevamente luego de que varios injertos se desprendieran, lo que obligó a realizar la cirugía número 71. Además de los tratamientos médicos, Sara recibe terapias físicas y enfrenta un complejo proceso emocional al adaptarse a su nueva imagen corporal.

“Mire cómo me veo, y ellos no han hecho nada”, le ha dicho en varias ocasiones a sus familiares, reflejando la frustración y el dolor que la acompañan mientras la justicia sigue sin llegar.

Las imágenes que muestran la magnitud de las quemaduras sufridas por Sara Yuliana y el estado de su recuperación pueden consultarse en este canal de Telegram accediendo a través del siguiente enlace:

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